ALPES 2010, la película.

20 julio 2010

Después de una semana en los Alpes y solamente un cuatromil en el bolsillo, podríamos decir que el resultado del viaje no fue el esperado, pero como diría un gran filósofo chino: "los Alpes son así..."
Lo único que han conseguido los elementos es motivarnos para nuestra próxima visita a la cordillera. Con las ganas que tenemos, no descartamos repetir este mismo año.

Un pequeño vídeo resumen dónde se pueden ver, entre otros, el Monte Rosa, El Cervino y el Mont Blanc a vista de pájaro. Y también a unos mapaches entre esas grandes montañas.




Disfrutad de las vacaciones!!! los que podáis...

Los otros reportajes:

PIRAMIDE VINCENT, 4215 M.

REFUGIO CITTA DI MANTOVA, 3498 M.


LAGO BLANCO, BALCON SUR DEL MONT BLANC
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PIRAMIDE VINCENT, 4215 m.

16 julio 2010

Como decíamos ayer...

Que se puede esperar de una noche a 3500 m, con seres vivientes que emiten todo tipo de olores y sonidos...jajaja...pues eso, vamos a madrugar y a terminar ya con esto.

Este amanecer hace olvidar facilmente la mala noche pasada y el madrugón.


Ha estado nevando gran parte de la tarde y noche del día anterior, pero al levantarnos, una leve mejoría nos levanta un poco la moral.



Salimos pronto del Citta di Mantova, nuestro objetivo es llegar hasta la Capanna Marguerita



Todo parecía presagiar que tendríamos un excelente día.



En poco más de media hora, estamos a la altura del refugio Gniffeti, y al fondo el Liskamm Ost parece darnos la bienvenida.



Superado el refugio, nos dirigimos hacia el collado Vincent.



La Vincent ahora se deja ver.



A nuestra izquierda asoman los inquietantes seracs del glaciar del Lys.



Continuamos por una pala dónde hay que tener precaución por las grietas y ya vemos al fondo el Balmenhorn.






Bueno, precaución también por los aludes debidos a la cantidad de nieve caida estos días.



un vistazo atrás...que pasada.




Llegando al collado, como no podía ser de otra manera, el viento sopla con fuerza y las nubes empiezan a cubrir el cielo.


La Vincent un poco más cerca.



Sergio se mete en una grieta, ufff, vaya susto, menos mal que no era muy ancha...



Sale sin dificultad del trance.


La trazza se acaba, y la nieve está más blanda. Quater toma la responsabilidad de abrir huella.



Una vez en el Collado tomamos la decisión de no seguir hasta el Margueritta, no hay huella y empieza a nevar. Pero ya que estamos aquí intentaremos subir a la Vincent. Para aligerar peso decidimos dejar las mochilas y hacer un ataque express.



La arista que conduce a la cima no tiene ninguna dificultad técnica. Pero la falta de visibilidad y la ausencia de huella nos retrasa un poco.



Y yo que no me encuentro muy bien, decido seguir a mi ritmo.



El Brujo a pocos metros de la cima.





Y por fin....CIMA.



La nieve no ha dejado de caer desde que dejamos las mochilas, y la visibilidad no invita a recrearse mucho tiempo en la cumbre...que pena.



Abandonamos toda esperanza de continuar o hacer alguna de las cumbres cercanas y nos ponemos en marcha hacia el Gniffeti con una visibilidad escasa y con nuestra huella borrada por la nevada...que divertido.



Con el GPS y mucha paciencia llegamos al Gniffeti dónde pasaremos la noche a la espera de alguna mejoría.



Viendo que todo sigue igual, decidimos adelantar la vuelta, salimos del refugio tarde, ya no tenemos otro objetivo que bajar.



En algunos momentos las nubes nos dejan ver las maravillas que nos rodean.



Dejamos atras el refugio, la temperatura es muy fría, - 9 al salir.



Y sigue nevando...







Esta zona equipada con maroma nos hace emplearnos a fondo para encontrar el camino cuando se termina la cuerda.



Como no lo tenemos claro, nos damos la vuelta y nos dirigimos al Citta di Mantova a esperar que mejoren las condiciones. Un café caldo, y para abajo que todo sigue igual.



Seguimos las indicaciones del GPS y encontramos el camino.



A menos altitud, la visibilidad mejora, y los ánimos también.



Después de El paso de Stolemberg, el camino estará claro hasta el Passo Salati.



Passo Salati.



Ah...jajaja...que no hay remontes...



Pues que remedio queda, tres horitas más...



Menos mal que Sergio estuvo listo y paró un coche que bajaba a Staffal...una hora que nos ahorramos. Esperaaaaaadmeeeeeee...



Al llegar de nuevo al Hotel de Gletscher, Francesca, su amable y atenta dueña nos brinda una cálida bienvenida.

Tenemos la oportunidad de compartir una botella de vino y una agradable charla con el gran alpinista Franco Perego, padre de Francesca. Entre otras proezas, ha ascendido 10 veces el Cervino por todas sus caras y cuenta con innumerables ascensiones a lo largo y ancho de los Alpes
con algunos de los más ilustres alpinistas italianos como Cassin y Bonatti. Casi nada.





A la mañana siguiente, el Monte Rosa asoma timidamente como si quisiera disculparse por no permitirnos esta vez contemplarlo en toda su plenitud.



Unas fotos.



Unas Pizzas.



Y hasta pronto Monte Rosa...



Cervino.



Y Mont Blanc.



Un abrazo compañeros y FELICES VACACIONES...

REFUGIO CITA DI MANTOVA, 3498 m, por el passo dei Salati.

06 julio 2010

Después del estado en que se encontraban los Alpes franceses, nos dirigimos hacia el italiano valle de Aosta para comprobar si la segunda parte de nuestro viaje sería tan improductiva como la primera.
A pesar de que somos optimistas, tenemos días de margen y nos sentimos con muchas ganas, el mal tiempo nos recibe de nuevo reteniéndonos un par de días. Ahora entendemos a esos himalayistas que se quedan semanas a las puertas de su tienda de campaña esperando la mejoría.



Como turistas accidentales paseamos por Gressoney-Sant Jean, pueblo representativo de la cultura Walser, de origen germánico, que se estableció en el siglo XIII por todo el territorio alpino.



Degustamos su gastronomía y nos refrescamos con abundante cerveza de la tierra.



Deseamos profundamente que esto no sea una premonición...



La lluvia nos acompaña casi ininterrumpidamente y en ocasiones precipita con fuerza.



Siempre vamos en dirección contraria, quizá nos equivocamos de sitio y lugar...




Mas que malestar físico, un sentimiento de frustración, contra el que nada puede hacer la medicina tradicional, intenta apoderarse de nosotros.



Seguimos asomados a la ventana de nuestra habitación esperando una leve mejoría que parece no llegar nunca.



Y esto es lo que vemos: nubes que siguen entrando ante la inmovilidad de unos remontes que no podremos utilizar.



A veces la luz penetra en el Valle del Lys y nos deja ver la belleza que se encierra en sus rincones.



La escuela de Sci-Alpinismo, esquí de montaña que diríamos por aquí. En estos valles se celebra una de las más grandes pruebas alpinas, el Tofeo Mezzalama, que recorre la parte sur del Macizo del Monte Rosa. quizá cuando seamos mayores...



El tercer día, cumpliéndose la previsiones, amanece despejado. No podemos perder tiempo, la ventana no durará mucho. Francesca, la amable y atenta propietaria del Hotel de gletscher, nos pone en contacto con Paolo para, ante la imposibilidad de utilizar los remontes, nos acerque al Passo dei Salati.



Con la mochila cargada de ilusiones nos ponemos en marcha.



El sol nos acompaña en nuestros primeros pasos.



La Punta Stolemberg, que tendremos que flanquear nos da la bienvenida a este paraiso.



Las huellas nos dirigen a la fácil arista tras la cual nos espera el Passo dei Salati. A la izquierda, El Liskamm Ost y el Naso se hierguen sobre el Glaciar del Lys.




Detalle del Passo, una cuerda fija proteje las zonas más expuestas:



En la arista, el tiempo se empieza a complicar.



Pero no impide que la afrontemos con decisón.



Para llegar al Passo dei Salati, equipado, como vimos antes, en las zonas más expuestas.



Superado este, flanqueamos la Punta Stolenberg para dirigirnos a la Punta Indren.



La travesía es fácil, aunque en algún sitio hay que extremar las precauciones.



Ya que como veríamos luego, esta zona es muy expuesta.



Con paciencia, la superamos sin ninguna dificultad.



Hasta llegar y superar la Punta Indren.



Para adentrarnos en el Glaciar de Indren.





Donde el calor nos hace despojarnos de algunas prendas.



Las nubes apenas dejan ver la Punta Giordani, el cuatro mil más meridional del macizo.



Varias avalanchas han barrido esta zona, así que no pararemos mucho.







Seguimos esta huella de unos amigos Italianos que nos preceden.



Hasta llegar a otra zona rocosa equipada, último obstáculo antes de llegar al Refugio.





El cansancio se va notando y yo quiero retratarlo





Desde aquí ya alcanzamos a ver la silueta del refugio:



La última pala parece no acabar nunca.



Hasta que esta figura homenaje nos recibe a las puertas.



Ya hemos llegado.





El glaciar del Lys y el Refugio Gnifetti, aparecen como fantasmas arropados por las nubes.



A veces, el agrietado glaciar muestra su cara mas inquietante.



Una buena cena en este estupendo refugio reconfortará nuestros cuerpos, mañana...ya veremos...



El track de la ruta, sólo ida:



Y el perfil:



Hasta pronto amigos.
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