CASTOR, 4228 M.

11 septiembre 2014

VIENE DE AQUÍ



Después de pasar la  noche en el refugio Quintino Sella, nos levantamos sin mucha prisa para intentar ascendeder hasta lo más alto del Castore. El día parece que acompaña y nos ponemos en marcha con buen ánimo. La idea de ver unos esquís aquí arriba, será algo que nos marcará para siempre.




Tras superar las primeras rampas, muy tendidas, llegamos a esta parte más inclinada antes del collado del Felik.
 

Llegamos al collado mientras el sol se apodera del cielo. De frente, la subida hacia el Felikhorn, un 4000 secundario que pisaremos de camino al Castor.
 

Seguimos progresando y  nos paramos a contemplar lo que dejamos atrás: Lyskamm y Pirámide Vincent entre otros.


Unos metros antes del Felikhorn, desde aquí, la elegante arista sureste nos conducirá hasta la cima.
 

Desafortunadamente, unos metros más arriba y en cuestión de minutos, una densa niebla lo envuelve todo, una vez más, la meteo nos da la espalda y tendremos que recorrer la arista a ciegas. Con paciencia y perseverancia, conseguimos llegar a la cima del Castor, a 4228 m.
 

No hay mucho tiempo para recrearse y afrontamos la bajada a la espera de una mejora del tiempo que llega una vez superadas todas las dificultades.
 

La montaña es así, y aunque tenemos una cima más en el bolsillo, no podemos dejar de lamentar que nuestra mala suerte nos haya sesgado esta experiencia.
 

Seguimos perdiendo altura por terreno favorable, aquí si hubieran estado bien unos esquís.
 

Los últimos metros se hacen bastante pesados, con una nieve blanda en la que cuesta progresar con facilidad.
 

Y ganamos la seguridad del refugio con un sabor agridulce.
 

Time to relax.
 


 

Un zoom a la arista final, ahora si la vemos bien.
 

Corno Nero, Ludwinshohe y Parrotspitze, dentro del macizo de Monte Rosa.
 

Después solazarnos durante toda la tarde, llega la hora de dormir. Mañana bajaremos hasta Stafall.

 

Las nubes nos acompañan al amanecer, pero las banderas y la inconfundible trazza no dejan lugar a dudas. El camino es evidente.
 

Afrontamos la arista con el sol de testigo.
 

Siempre se ha dicho que se asciende una montaña cuando se ha terminado de bajar, y en este caso es totalmente cierto, hay que extremar la precauciones en algún paso.
 

Dejamos atrás la parte más comprometida y no podemos evitar pensar que ya nos podía haber tocado este día ayer. El Castor se perfila nítido.
 

Mont Blanc, el monarca indiscutible sobresale sobre el resto.
 

Cervino asomando con timidez.
 

Llegando al final de la arista.
 

No puedo disimular mi alegría y poso para la ocasión.
 

Selfie de Fer, cuando aún no se llamaba así.
 

Nieve muy blanda ya, Dani cae en la trampa.
 

Un vistazo atrás, Lyskamm y Monte Rosa.
 

Nos ponemos de verano para terminar bajando por la pista hasta Stafall.
 

Llegamos al coche, ahora nos espera una partida de tetris para cubicar el equipaje.
 

Y vaya si lo logramos.

 

 Una obra de ingeniería.
 

Una vez empacado todo, nos dirigimos hacia Chamonix de nuevo, ya no nos quedan días así que nos dedicaremos a hacer un poco de turismo. Sergio, yo, Dani y Fer.
 

Mont Blanc y el glaciar de Tacomaz.
 

Los Drus, con la marca del último desprendimiento.
 

Hora de irse a dormir, ha sido un largo día.
 

A la mañana siguiente, antes de volver, aún nos dará tiempo a subir a la Aiguille du Midi.
 

Hasta que no lo ves, resulta difícil de creer.

 

Casi a 4000m, un lugar mágico.
 

Mont Blanc du Tacul, Mont Maudit y Mont Blanc. Este era nuestro plan inicial para coronar el techo de los Alpes, pero esta vez no pudo ser.
 

Zona más complicada del Maudit, dónde hace un par de años perdió la vida un compañero y amigo, DEP Pinga.
 

Arista de les Bosses, en la subida al Mont Blanc desde el Gouter.
 

La arista de la Aiguille du Midi, al fondo la Aiguille Verte y el Dent du Geant.
 

Valle de Chamonix.
 

Y así termina esta trilogía en los Alpes, los objetivos no se han cumplido pero estas montañas quedan para siempre en nuestras retinas. Volveremos.
 

Los otros artículos de este viaje:

 GRAN PARADISO

 CASTOR, APROXIMACIÓN

 Un abrazo amigos y hasta pronto.

3 comentarios:

Dani Alcalá Almela dijo...

Bueno, ya me he puesto un poco al día, con la aproximación al refu y ahora con el ataque a cima, solo me queda daros la enhorabuena por esta experiencia, y eso de que no se han logrado los objetivos es un tanto relativo, ¿no?, regresar de los Alpes con dos 4000 en el bolsillo es todo un éxito.

¿Y luego pudisteis sacar todo eso del coche? jajaja.

Un saludo.

Mar Espinosa dijo...

Jajaja, buenísima tu foto del tetris!!! increíble que pudiérais meteros vosotros dentro del coche también... :)
Un saludo!

rafa solanilla dijo...

DANI, bueno siempre se puede mejorar, pero bueno, así tenemos excusa para volver y terminar la tarea. No creas que no nos costó sacar el equipaje, tuvimos que usar la fuerza bruta, jajaja…

MAR, increíble lo que puede dar de si un coche tan pequeño, es lo que tienen los recortes presupuestarios.

Un saludo y gracias por los comentarios.

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